La verdad es que conozco esta cadena de hamburgueserías desde hace poco, pero en solo dos visitas se ha ganado un hueco en mi corazoncito... Buenos entrantes (probamos las alitas y los fingers de pollo en una visita y el hummus en la otra) y unas hamburguesas sabrosas y con buena carne.
La carta ofrece una buena variedad de preparaciones y, por si ninguna os satisface, un montón de ingredientes para que la hagas a tu gusto. Además, puedes elegir entre cinco "carnes" distintas (vaca, pollo a la plancha o empañado, vegana y "pulled pork", o sea la carne de las costillas desmigada y sin hueso, que está sencillamente tremenda) y tres tamaños. Y algo que, para mí, marca la diferencia... Unas buenas patatas fritas caseras.
Eso sí, vigilad el punto de la carne, porque la última vez que fuimos la carne "al punto" estaba a puntito de mugir.
Así que en resumen, un sitio muy, muy recomendable (eso sí, es imprescindible reservar, porque se suele poner hasta arriba)